Desarrollo del lenguaje

El lenguaje es la manifestación más notoria de la inteligencia humana. Se trata de dominar la realidad a través de símbolos y signos, pero no solo la realidad concreta, sino los fenómenos psíquicos y culturales propios del hombre.
La adquisición del lenguaje entraña un complejo proceso de imitación y de acción creativa, por el cual se llega a la construcción del mundo interior. Al mismo tiempo supone la verificación de la norma social como necesaria para la comunicación con los demás.
La adquisición del lenguaje se inicia con una fase exclusivamente fisiológica: el niño emite sonidos (gritos, gemidos, balbuceos, gogueos) que no tienen significación lingüística pero que sirven para el funcionamiento correcto para los órganos de fonación. Este periodo comienza alrededor de los dos o tres meses  y dura hasta finales del primer año, en lo que se conoce como fase perlática, preverbal o prelingüística. Hacia los nueve meses el niño llega a mantener monólogos ininteligibles de manera esporádica.
Cumplido el primer año, las palabras comienzan a tener significados. Este periodo de palabras-frase, donde con una sola palabra se expresa un deseo o idea acompañándola de gestos y mímicas.
A partir de los dos años las palabras sirven para dar nombre a las cosas. Esto significa que sean automáticamente ortodoxas, puesto que el sujeto puede tener dificultades para su pronunciación correcta.
A los cuatro años el niño normalmente domina el lenguaje necesario para su comunicación habitual. Los esfuerzos posteriores se encaminan a reforzar la significación lingüística, a través de un proceso insaciable de preguntas.




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